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martes, 25 de febrero de 2014

Una palabra oscura puede quedar zumbando dentro del corazón.
Una palabra oscura puede ser el misterio de otros nombres que tuve.
Una palabra oscura puede volver a levantar el fuego y la ceniza.


'Para ser otra' (Versos) - Olga Orozco.-

jueves, 13 de diciembre de 2012


Entonces se cumplieron la tarde y la mañana
en el último día de los siglos.

Yo estaba frente a ti;
yo, con los ojos abiertos debajo de tus ojos
en el alba primera del olvido.


'Génesis' / Nº1 de Museo salvaje (Versos) - Olga Orozco.-

sábado, 6 de octubre de 2012

Mis refugios más bellos,
los lugares que se adaptan mejor a los colores últimos de mi alma,
están hechos de todo lo que los otros olvidaron.


Nº 10 de La noche a la deriva (Fragmento) - Olga Orozco.-

lunes, 1 de octubre de 2012


Inmenso el día zumba contra mis orejas;
atruena como un dios atrapado de pronto por un ala en la jaula del mundo.
Dorado su desvarío hasta raspar, vertiginoso hasta romper los bordes.
¿Y ahora qué reclama con esta furia de abejorro descomunal que arrastra el cielo?
¿Es sólo contra mí tanto escándalo en alto, tanto esplendor en guerra?
¿Qué mas debo acatar aparte del pedregal en la cabeza, la soga en los tobillos y el agujero a través de cada mano?
Acaso me reproche mi ración en el reparto de las permanencias,
acaso esté juzgando solamente mi costado visible,
ese que se abre paso entre bloques de oscuridad y avanza sin saber
lo mismo que la proa encandilada de un navío fantasma.
También tú, día cruel, tan fatuo como yo, como la máscara de lo nunca visto,
eres el turbio vaho, apenas la emanación de un yacimiento sumergido,
el sol inacabado que al asomarse oculta los otros soles de la lejanía.
hemos llegado aquí sin memoria que corra hacia después,
sin contraseña alguna que nos justifique hasta el final del juego.
Tu color es igual al de cualquier anónima y oscura traficante de tiempos.
Pero no hablemos por eso de no estar, ni tampoco siquiera de ser otros,
fatales, necesarios, previstos en las mareas de la historia y el vuelo de las aves,
porque tal vez seamos también ineludibles,
ambos incluídos en la turbulencia de la primera ola, en el hervor del verbo,
ambos golpeando juntos sobre la misma playa en los vaivenes del retorno,
hasta el último día, hasta el último náufrago.
Porque tal vez quién, cuándo y dónde sean las variaciones de una sola sustancia,
estados en suspensión hasta el fin del recuento.
No me apartes entonces con esta sacudida de trapo huracanado contra el rostro.
No me arrojes de ti lo mismo que si fuera una lapa insidiosa,
tu adherencia superflua, un fanático error de cada hora incrustado en la roca.
No lograrás excluirme aunque me lleves en vilo entre el pulgar y el índice,
aunque me balancees y me dejes caer sobre mi mismo.
A oscuras, contra la loza, desasida.


Nº 18 de La noche a la deriva (1984) - Olga Orozco.-

viernes, 28 de septiembre de 2012


Asómate otra vez a plena luz por tu sombra entreabierta,
aunque sólo sembremos como niebla rastrera,
como invasión de arañas transparentes,
la sospecha de que somos de nuevo la bruja y la emisaria.


'Cantos a Berenice - IX' (Fragmento) - Olga Orozco.-

martes, 10 de julio de 2012

Sí, tú, mi otra yo misma
en la horma hechizada de otra piel
ceñida al memorial del rito
y la pereza.


Olga Orozco.-