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lunes, 21 de diciembre de 2015

La desparramada rosa imprime gritos en la nieve. Caída de la noche, caída del río, caída del día. Es la noche, amor mío, la noche caliginosa y extraviada, hirviendo sus azafranadas costumbres en la inmunda cueva del sacrosanto presente. Maravillosa ira del despertar en la abstracción mágica de un lenguaje inaceptable. Ira del verano. Ira del invierno. Mundo a pan y agua. Sólo la lluvia se nos dirige con su ofrenda inimaginable. La lluvia al fin habla y dice.
Meticulosa iniciación del hábito. Crispados cristales en jardines arañados por la lluvia. La posesión del pretendido pasado, del pueblo incandescente que llamea en la noche invisible. El sexo y sus virtudes de obsidiana , su agua flameante haciéndose en contra de los relojes. Amor mío, la singular quietud de tus ojos extraviados, la benevolencia de los grandes caminos que acogen muertos y zarzamoras y tantas sustancias vagabundas o adormiladas como mi deseo de incendiar esta rosa petrificada que inflige aromas de infancia a una criatura hostil a su memoria más vieja. Maldiciones eyaculadas a pleno verano, cara al cielo, como una perra, para repudiar el influjo sórdido de las voces vidriosas que se estrellan en mi oído como una ola en una caracola.
Véate mi cuerpo, húndase su luz adolescente en tu acogida nocturna, bajo olas de temblor temprano, bajo alas de temor tardío. Véate mi sexo, y que haya sonidos de criaturas edénicas que suplan el pan y el agua que no nos dan.
¿Se cierra una gruta? ¿Llega para ella una extraña noche de fulgores que decide guardar celosamente? ¿Se cierra un paisaje? ¿Qué gesto palpita en la decisión de una clausura? ¿Quién inventó la tumba como símbolo y realidad de lo que es obvio?
Rostros vacíos en las avenidas, árboles sin hojas, papeles en las zanjas: escritura de la ciudad. ¿Y qué haré si todo esto lo sé de memoria sin haberlo comprendido nunca? Repiten las palabras de siempre, erigen las mismas palabras, las evaporan, lasdesangran. No quiero saber. No quiero saberme saber. Entonces cerrar la memoria: sus jardines mentales, su canto de veladora al alba. Mi cuerpo y el tuyo terminando, recomenzando, ¿qué cosa recomenzando? Trepidación de imágenes, frenesí de sustancias viscosas, noches caníbales alrededor de mi cadáver, premisión de no verme por una horas, alto velar para que nada ni nadie se acerque. Amor mío, dentro de las manos y de los ojos y del sexo bulle la más fiera nostalgia de ángeles, dentro de los gemidos y de los gritos hay un querer lo otro que no es otro, que no es nada...


"Las uniones posibles" (1963) de Prosa Completa - Alejandra Pizarnik.-

viernes, 13 de febrero de 2015

Necesitas límites mentales. No entiendo cómo, a pesar de tu dispersión, comprendes cuál es tu remedio. Necesitas no esperar. Necesitas no esperar nada de los demás. Necesitas no traficar con tu dolor. Necesitas orgullo y soledad. Necesitas castidad. Necesitas orden. Por ejemplo, las lecturas. [...]


Sábado 21 de noviembre (1964) de 'Diarios' - Alejandra Pizarnik.-

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Las dunas, el mar, las gaviotas. Un cuerpo desnudo dejándose por las alas, loco de desposesión.
Aún entonces te buscaba. Miríadas de ojos barridos por el viento que los hinca en las arenas y en las cabezas de los peces. Morir era lo de menos. Hubiera querido estar preparada para tu venida, tener tiempo de disfrazarme de lo que más amabas: un pequeño trovado de ojos verdes qui joue le luth. Aunque te esperaba no te esperé. Era como si me esperara a mí. Pero yo no llegué. Ni tu tampoco.
En el medio de la noche, camino hacia el frío, el viento, lo desconocido. La playa sola ruge, deshaciéndome. A veces, desnuda, montaba un caballo negro y avanzaba por las orillas. Entre mis piernas sentía el roce de seda del animal. Y era como entrar de tu mano en una casa de rosas.

Yo no digo que vengas, que estés ya aquí, que has venido. Pero me niego a negar la espera de tu venida. Déjame esperarte. He nacido para esto. Déjame delirarme sin ti, asistir a la deformación de mis huesos que sólo aman una sombra. He caído en la trampa de esta espera y sin duda soy feliz.

Que has venido. Que tu presencia estremece el cálido color de las hojas muertas. Milagros de la que espera y ve y siente. Y yo te seguiría bajo cualquier forma, como polvo o humo o viento. Entraría por tu respiración, por tu sonrisa, por tus tristes deseos de evadirte hacia donde no hay lenguaje sino solamente ojos devorándose, ojos amándose en el peligro de una desnudez absoluta.

La que miraba el mar en noches viejas. Recuerdos de infancia: muros, detonaciones, gritos. El aire es un campo de concentración para una niña minúscula que baila sobre el filo de un cuchillo. Las risas ajenas son un obstáculo. Los veranos también. Queda como solución rodar por las escaleras de mármol hasta que el dolor de los huesos obligue a reconocer la realidad de los fenómenos físicos.

Y tú me viste llegar, mendiga hedionda enamorada de su sombrero con flores y plumas. Había un color lila que humeaba y yo estaba de verdad dentro de mis harapos. Dancé para que te rieras. Me pinté las uñas de azul. Toqué la guitarra y canté canciones que hablan de pequeños instantes en los que el dolor se aduerme y hay deseos sólo deseos de amar.


31 de mayo (1962) de Diarios - Alejandra Pizarnik.-

martes, 4 de junio de 2013

 Pero te recuerdo. Aquí te recuerdo. Abrazado a mi memoria. Mirándome detrás de mi mirada. No me atrevo a amarte. Temor de irritarte. Por eso no me suicido. Temor de tu cólera. Me dices que no existes, que eres mi antiguo fantasma amado que reencarnó en ti. A otra los problemas metafísicos. Quiero abrazarte salvajemente. Besarte hasta que te alejes de mi miedo como se aleja un pájaro del borde filoso de la noche. Pero ¿cómo decírtelo? Mi silencio es mi máscara. Mi dolor es el de un niño en la noche. Canto y tengo miedo. Te amo y te tengo miedo y nunca te lo diré con mi voz verdadera, esta voz lenta y grave y triste. Por eso te escribo en un idioma  que no conoces. Nunca me leerás y nunca sabrás de mi amor.


10 de agosto (1962) de Diarios - Fragmento - Alejandra Pizarnik.-

lunes, 17 de diciembre de 2012


- ¿Por qué tardaste tanto en venir?
- La puerta estrecha - dije.
Nos abrazamos.


'1963 / 14 de febrero' de Diarios (Fragmento) - Alejandra Pizarnik.-

lunes, 19 de noviembre de 2012


Y ahora. Llueve y lo espero y tal vez no venga y lo amo.


'1964: 5 de octubre' de Diarios (Fragmento) - Alejandra Pizarnik.-

miércoles, 26 de septiembre de 2012


Lunes, 20

Un encuentro sexual no compromete a nada. Sólo dos seres sedientos que se unen en el desierto para ir en busca de la calma.
Pero esto es independiente del hecho fundamental: el encuentro sexual no compromete a nada.
Profundo asombro. ¿Qué relación hay o puede haber entre ética y sexualidad? ¿Por qué? ¿"lo prohibido"? No puedo comprenderlo.

(quiero nadar desnuda en tu sangre)


1958 / Enero de 'Diarios' - Alejandra Pizarnik.-

jueves, 28 de junio de 2012

La soledad no es estar parada en el muelle, a la madrugada, mirando el agua con avidez. La soledad es no poder decirla por no poder circundarla por no poder darle un rostro por no poder hacerla sinónimo de un paisaje. La soledad sería esta melodía rota de mis frases.


'La palabra del deseo' (Fragmento) - Alejandra Pizarnik.-

sábado, 16 de junio de 2012

A quien retorna en busca de su antiguo buscar.
La noche se cierra como agua sobre una piedra
como aire sobre un pájaro.
Como se cierran dos cuerpos al amarse.


'Soles y lluvias' - Alejandra Pizarnik.-

lunes, 11 de junio de 2012

Enamorada de las palabras que crean noches pequeñas en lo increado del día y su vacío feroz.


'Pequeños poemas en prosa' Poemas no recogidos en libros (1962-1972) - Alejandra Pizarnik.-

lunes, 28 de mayo de 2012

Esperando que un mar sea desenterrado por el lenguaje, alguien canta en el lugar en el que se forma el silencio. Luego comprobará que no porque se muestre furioso existe el mar, ni tampoco el mundo. Por eso cada palabra dice lo que dice y además más y otra cosa.


'La palabra que sana' - Alejandra Pizarnik.-

sábado, 26 de mayo de 2012

Mi ser henchido de barcos blancos.
Mi ser reventando sentires.
Toda yo bajo las reminiscencias de tus ojos.
Quiero destruir la picazón de tus pestañas.
Quiero rehuir la inquietud de tus labios.
Porqué tu visión fantasmagórica redondea los cálices de estas horas?


'Lejanía' - Alejandra Pizarnik.-

jueves, 3 de mayo de 2012

No el poema de tu ausencia,
sólo un dibujo, una grieta en un muro,
algo en el viento, un sabor amargo.


'Nombrarte' - Alejandra Pizarnik.-
Me gusta el lenguaje exacto, le mot juste, las cosas correctas, terriblemente visibles y que se levantan como se levantan del papel las letras del poema de Quevedo que acabo de releer. Ergo: pensaré mejor cuando sepa qué hay, cómo es, de qué modo, cuánto, hasta dónde, etc, etc. El sueño, sí, pero dotado de las calidades del teorema. La metáfora sí, pero exacta: que no sea posible cambiar un “esto” es igual a “eso” -de modo que hay que formarlo como quien alza en la oscuridad una mano asida a un puñal-. Son las 6 del alba Galana. Me voy a dormir.

Alejandra Pizarnik


Carta a Rafael Squirru.
Buenos Aires, 20 de febrero de 1970.-

jueves, 26 de abril de 2012

Alguien entra en el silencio y me abandona.
Ahora la soledad no está sola.
Tú hablas como la noche.
Te anuncias como la sed.


'Encuentro' - Alejandra Pizarnik.-
tu voz
en este no poder salirse las cosas
de mi mirada
ellas me desposeen
hacen de mí un barco sobre un río de piedras
si no es tu voz
lluvia sola en mi silencio de fiebres
tú me desatas los ojos
y por favor
que me hables
siempre


'Presencia' Alejandra Pizarnik.-
en besos, no en razones
Quevedo


Del combate con las palabras ocúltame
y apaga el furor de mi cuerpo elemental.


'Destrucciones' Alejandra Pizarnik.-

miércoles, 25 de abril de 2012

Probarse vidas ajenas como vestidos heredados. Para no ver la propia desnudez. 


'Diarios' (Fragmento) - Alejandra Pizarnik.-

lunes, 23 de abril de 2012

Y hubiese cantado hasta hacerme una con la noche, hasta deshacerme desnuda en la entrada del tiempo.


'Piedra fundamental' (Fragmento) - Alejandra Pizarnik.-

sábado, 7 de abril de 2012

V

Y yo sola con mis voces, y tú, tanto estás del otro lado que te confundo conmigo.


'Endechas' de El infierno musical (1971) - Alejandra Pizarnik.-