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domingo, 27 de enero de 2013


Las cinco de la madrugada. En el exterior, la vida empezaba. Me di la vuelta. Me sentía exhausta y la entrepierna me escocía. Me vestí en silencio, en la penumbra, y contemplé cómo dormía. No le dejaría ninguna nota. Me dirigí a la puerta.
—Esto ha significado algo —me dijo.
—Lo sé.
Volví a su lado y lo abracé. «Esto ha significado respirar.»



'Cuando Dios era un conejo' (Fragmento) - Sarah Winman.-

sábado, 26 de enero de 2013


—¿Cómo te morirás, Arthur? ¡Cuéntame cómo te morirás!
Se lo pregunté semana tras semana durante un año, hasta que, finalmente, él me contestó:
—Con una sonrisa en los labios.
Su desalentadora ocurrencia silenció mi morboso entusiasmo.



'Cuando Dios era un conejo' (Fragmento) - Sarah Winman.-

Mi madre puso las cenizas de Dios en una lata vieja de menta francesa y la selló firmemente con cinta aislante roja.
—¿Dónde las esparcirás, Elly? —me preguntó.
—No estoy segura —repuse—. En algún lugar especial.
Hasta que me decidiera, dejé las cenizas en mi tocador, al lado de mi cepillo favorito, y por la noche, cuando el dormitorio estaba bien protegido en la oscuridad, veía lucecitas bailar en el aire, y sabía que esas lucecitas eran él.



'Cuando Dios era un conejo' (Fragmento) - Sarah Winman.-

«Los recuerdos —me dijo—, por muy pequeños o triviales que sean, constituyen las páginas que nos definen.»



'Cuando Dios era un conejo' (Fragmento) - Sarah Winman.-

Si mis padres se hubieran detenido un bendito momento, si se hubieran parado un instante y se hubieran quedado callados en el silencio, habrían oído el ruido que hacía el corazón de mi hermano al partirse en dos.


'Cuando Dios era un conejo' (Fragmento) - Sarah Winman.-

—Vete a la mierda y díselo tú mismo —contesté, y seguí subiendo la cuesta, repentinamente reanimada, repentinamente poderosa; repentinamente distinta.


'Cuando Dios era un conejo' (Fragmento) - Sarah Winman.-

martes, 22 de enero de 2013


Me senté en las frías losas del patio mientras contemplaba a Dios moverse debajo del periódico. Me tapé los hombros con la manta. El cielo se veía oscuro, vasto, vacío; ni un solo avión perturbaba aquella triste calma, ni siquiera una estrella. El vacío de arriba ahora era mío, interior. Formaba parte de mí, como una peca, como un moretón, como un segundo nombre que nadie conocía.


'Cuando Dios era un conejo' (Fragmento) - Sarah Winman.-
—¿Te apetece un Bazooka? —le pregunté mientras sostenía el chicle en la palma de la mano.
—No —contestó—. La última vez que tomé uno casi me asfixié. Mi madre me dijo que estuve a punto de morir.
—¡Oh! —exclamé, y volví a guardar el chicle en mi bolsillo deseando haber comprado algo menos violento.


'Cuando Dios era un conejo' (Fragmento) - Sarah Winman.-
(Había empezado a leer un libro norteamericano sobre psicología infantil que animaba a padres e hijos a hablar de sus sentimientos, pero que, en nuestro caso, hacía que nos cerráramos como almejas.)


'Cuando Dios era un conejo' (Fragmento) - Sarah Winman.-